Hace mucho tiempo que necesito escribirte algo, es la forma más fácil que tengo para hablar contigo, no he podido nunca, ni siquiera aquel día en el tanatorio, cuando estábamos despidiéndote, no sabía qué coño escribir en el libro. Son tantas cosas que no me salen las palabras que me gustarían para hacerlo.
Te echamos de menos, echo de menos nuestras conversaciones de lo humano y lo divino, echo de menos nuestras partidas de ajedrez y nuestras horas hablando de fútbol, echo de menos tus consejos sobre cursos y como me explicabas tantas cosas de arquitectura y todo lo que sabias sobre tu semana santa, las figuras, lo que representaban, sobre tu grupo y lo que te molestaban algunas cosas y otras muchas te encantaban, como entendías a tus amigos y disculpabas las cosas diciendo: "él es así, hay que entenderlo", lo que te gustaba la vida de grupo y tu mananta, esa que no querías perderte nunca y a la que me invitabas todos los años porque sabias que en tu grupo me sentía como en casa.
Dicen que alguien no muere hasta que no se olvida su recuerdo y puedes estar seguro que mucha gente te recuerda en casa, te tenemos tan presente como cuando estabas aquí. La vida sigue, lo sé, todos pasaremos por momentos buenos y malos, pero me gustaría que estuvieras con nosotros para pasarlos.
Me acuerdo, que te consultaba muchas cosas, porque siempre me dabas un opinión diferente, ahora que voy a dar un paso importante, si, por fin me caso, me hubiera gustado tenerte cerca y que lo hubieras pasado bien junto a tu familia, desgraciadamente no es así, el señor te llamó demasiado pronto y nos privó de tu compañía durante muchos años, desde que te fuiste nada fue igual, nada será igual y desde que te fuiste algo se rompió dentro de todos, vimos lo fácil que es pasar de todo a nada, todos tenemos un trozo de corazón vacío. Dicen que hay personas que marcan la vida de los demás y tú fuiste una de ellas. Tu marcaste la vida de muchos de nosotros y sigues marcándola. Disfrutamos de tus hijos y te vemos cada día en sus gestos y sus cosas, cuando la familia se junta siempre estas presente en el pensamiento de todos y es algo tan dentro que sin decir nada todo el mundo sabe que estas ahí.
Te echamos de menos Jose Antonio, te echo de menos, echo de menos tus ruiditos y tu forma de comer pistachos, echo de menos tu paciencia y tus explicaciones, pero sobre todo echo de menos tu compañía.
Así es la vida, pero que putada nos hicieron llevándote tan pronto.
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